Misterios Dolorosos

Martes y viernes

El Santo Rosario es una poderosa devoción católica que consiste en meditar los misterios de la vida de Jesús guiados por el amor maternal de la Santísima Virgen María. En los Misterios Dolorosos reflexionamos los momentos más tristes y dolorosos de la vida de Jesús,su pasión y muerte y se rezan los días martes y viernes.

Si deseas aprender cómo rezar el Santo Rosario, puedes consultar aquí o también puedes meditarlo junto a nosotros a través del video que se encuentra al final de esta página.

Primer Misterio Doloroso

La Agonía de Jesús en el Huerto de Getsemaní

(San Mateo 26, 36-39) «Luego llegó Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní, y les dijo a sus discípulos: «Siéntense aquí mientras voy a orar». Se llevó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Les dijo entonces: «Mi alma está muy triste, hasta el punto de la muerte. Quedaos aquí, y velad conmigo». Adelantándose un poco, se postró rostro en tierra y oró: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras».

Segundo Misterio Doloroso

La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo

«Pilato le preguntó: ¿Eres tú el rey de los judíos? Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo. Pilato le preguntó: ¿Entonces, tú eres rey? Jesús le respondió: Tú lo dices, soy rey. Yo nací y vine al mundo para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad escucha mi voz. Pilato le dijo: ¿Qué es la verdad? Después de decir esto, salió donde estaban los judíos y les dijo: Yo no encuentro ningún delito en este hombre. Pero ustedes tienen la costumbre de que por Pascua yo les ponga en libertad a uno. ¿Quieren que les suelte al rey de los judíos? Ellos comenzaron a gritar de nuevo: No a él, sino a Barrabás. Pilato tomó a Jesús y lo hizo azotar.»

Tercer Misterio Doloroso

La coronación de espinas 

(San Mateo 27, 27-31)  «Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron a toda la guardia en torno suyo. Después de desnudarlo, le echaron encima un manto escarlata; y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, y en la mano derecha le colocaron una caña. Doblando la rodilla delante de él, se burlaban, diciendo: ‘¡Salve, rey de los judíos!’ Le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban en la cabeza. Después de haberlo escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificarlo.»

Cuarto Misterio Doloroso

Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario 

(San Juan 19, 16; San Lucas 23, 27-32) Jesús cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota. Cuando le llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús. Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él. Jesús se volvió a ellas y les dijo:

“Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijo. Porque llegarán días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron! Entonces se pondrán a decir a los montes: ¡Caigan sobre nosotros! Y a las columnas: ¡Sepúltennos! Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará con el seco?”

Llevaban además a otros dos malhechores para ejecutarlos con él.

Quinto Misterio Doloroso

La Crucifixión y Muerte de Jesús

(San juan 19,  25-30)  «Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. Después, sabiendo Jesús que todo estaba ya consumado, dijo para que se cumpliera la Escritura: «Tengo sed.» Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: «Está cumplido.» E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.»

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